Se quedan nuestras dudas, nuestras inquietudes
Nuestro instinto asesino, nuestra fuerza de voluntad
Intenta levantarte de una buena vez
Que he caído y tus manos no alcanzan las mías
Intenta escapar de tu jaula, de tu coraza
Que menos tiempo tienes para entender por qué
Porque naciste, creciste, pero no viviste
Porque tarde o temprano da igual si no hay tiempo
Porque estamos atrapados en esta cápsula
Esa misma cápsula que consume tu poder
Se quedó indefinida tu manera de pensar, aturdida
Al terminar de leer miles de cartas inconclusas
Y al pensar que nunca pudiste creer en tus palabras
Se las llevó el viento, lejos, a otra galaxia, a otro lugar
Se vuelven difusas nuestras ilusiones
Están esperando a que se apaguen las luces
Para entonces, ya no habrá nada más que hablar
Nada más que pensar...
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