este viejo asesino ha muerto
Muerto, por su propia muerte
que ha calado en la vida
y ha volado sobre la enfermedad
Todo es tan frío, el corazón
El cuerpo, exánime; la mente reza
aquel exordio de treinta y tres palabras
capaz de mover planetas, estrellas,
como se mueven los hombres...
...y mueven las cabezas
soñando que se acaba el día
y se acaba la noche
Se acaba el misterio, se acaba la razón
se acaba el dolor, la ilusión, el perdón
Se acaba mi cuento, sin acento
La puerta se queda sin llave
Las aguas se quedan sin azul
La voz se queda sin voz
Y hay que empezar, otra vez
Porque para empezar, hay que terminar
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