jueves, 26 de enero de 2012

22

Caricia, caricia, ¿que dijiste?, querida
Me sabe igual la miel, el gusto no va

Enferma, divina, más bien, convertida
A un ritmo desigual, del todo casual

La mina de oro que alguien pudo explotar
El cauce de un río que no deja de llorar

Vives oculta en la madriguera de mis sueños
Solapada, encaramada, por fuera
quimera de color azul

Dulce, agria y fría, tal controvertida
Asoma su mirada por la calle de papel

Baila, querida, que no quiero bailar
Me ven taciturnos mis propios ojos

Ahora que el frío y el calor son lo mismo, querida...
...¿me vas a dejar salir?

No hay comentarios:

Publicar un comentario