Qué cosa más rara
la de sentir que el espacio se reduce
la de esperar a que caiga la lluvia en la ventana
mientras me miran miles de relojes en mi habitación
Todos los he comprado, día tras día
Inservibles, ya no quiero más
Ya no puedo mentir a la hora de escribir
Nunca pude confesar que aquel abril
fue peor que el anterior, y el anterior
Pues creo que no era necesario el sol
y tampoco lo era la cursi canción
Y es que cuando se encierra
ya no quiere volver a salir
Se hace un mundo de palabras, escusas
basura para llenar el pote
Vaga exclamación, ¿qué hay?
Es solamente el triste color, y su mundo
Su soledad, su mansión, su vida de pensión
Sin paredes nada tiene sentido
Con la espera se lleva un viento lleno de lascivia
Un aire con sabor a lúcuma y un toque de vainilla
y que simplemente no puede dejar de inhalar
Ya los paralelismos son inútiles
Es fatuo el dolor y la sed no es más que eterna
¿Quién lo creyera? la costumbre le ganó al cambio
Y yo que solía creer que los dulces eran para siempre
que el sol salía a las 6, que la magia venía en cajas de cartón
y que cada vez que abres una puerta, cierras otra...
...o al revés, ya no importa
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